Tiempos de confinamiento
Despertar en un silencio absoluto, casi utópico. Despertar y contemplar el triste llanto de la madrugada impregnada en la ventana, y continuar con aquel silencio absoluto.
El sopor involuntario me acompaña hasta girar la manija del pórtico del armario. Tomo una chamarra marrón, ligeramente desgastada. Es lo primero que veo y cojo, y lo último que me recordará la flemática existencia hacia mi postrimería...

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